Ejercicio práctico para superar la sensación de ser víctima de una situación.

Ante un tema tan sensible en nuestra sociedad solo quiero remarcar que no es lo mismo ser víctima de un abuso que vivir en el victimismo.

El primero es un acto de violencia que debe ser denunciado y tratado por personas específicas al tema. En cambio, vivir en el victimismo es una actitud, un patrón más o menos consciente que no tiene por que venir de un abuso directo, sino que puede ser aprendido.

El Victimismo se ha convertido en el elefante rosa que ocupa la habitación de tu Ser y que no quieres ver. Recuerda que la víctima está siempre acompañada de un Verdugo y puedes actuar desde cualquiera de los dos según la situación.

Este tiene como base la necesidad de reconocimiento que te lleva a actuar desde la culpa o la soberbia. Términos que en verdad tienen una gran profundidad en tí.

El victimismo puede sentirse desde la tristeza, la inmovilidad o la ansiedad; normalmente centrado en tu plexo solar.

Desde el punto de vista sistémico, el victimismo puede tener la forma de ese niño pequeño que un día le dijeron que no era suficiente, que no llegaría a ningún lugar o que no es merecedor.

Cuando te posicionas en la culpa, te sientes débil e insignificante, no te mereces y eres incapaz de avanzar.

Cuando lo haces desde la Soberbia, te posicionas por encima de los demás, y das por hecho que te mereces; si no recibes lo que esperas responsabilizas a los demás de tu carencia.

 

Este victimismo, amparado por estas emociones, utiliza la necesidad de reconocimiento como piernas para caminar.

La necesidad de reconocimiento puede llegar a convertirse en un círculo vicioso de tu propia mentira; re-conoci-miento. Si no eres visto no existes, y puedes cometer el error de mostrarte como quien no eres realmente para que los demás te miren, aun sabiendo que te estás engañando.

Las estrategias para sobrellevar esta apariencia han sido importantes para tu supervivencia y llegar al punto en el que te encuentras en tu vida. El primer paso es parar y reconocer este personaje, verlo desde la profundidad y observar sin miedo ni culpabilidad las sensaciones que te remueve.

No entraremos a juzgar si son buenas o malas, simplemente Son, y pueden volverse herramientas dependiendo del uso y poder que les des.

La posición de víctima drena, vacía y paraliza tu energía. Puede llegar a ser muy poderosa, tanto como los años en los que has estado “enganchado” a ella.

Probablemente en algún momento de tu vida has sentido la necesidad de evolucionar, pero te has encontrado con tu propia víctima, la cual te ha impedido avanzar.

Es hora de afrontar y sostener, de integrar y hablar con tu niño pequeño, hacerle saber que ahora eres tú, el adulto, quien toma el mando, sin culpa ni soberbia, sino desde este nuevo lugar en el que podrás sentirte seguro, protegido.

Agradecerle por todo lo que ha sentido y experimentado, ya que gracias a ello has llegado donde estás ahora. Intégralo desde el Amor y la Compasión, que es la sonrisa de tu Alma.

Esta práctica que te propongo te aporta equilibrio y armonía a tu Ser, y te conecta con la Tranquilidad y Confianza para sostener cualquier situación que te presenta la Vida.

1er paso. Pregúntate y responde

.¿Desde dónde estoy afrontando esta situación?

.¿Hasta dónde soy capaz de sostener?

.¿Es mi niño interior herido quien está tomando el mando o es mi adulto?

.¿Soy capaz de observar esta situación sin culpabilidad o soberbia?

.¿Cuáles son mis expectativas? ¿Son reales o utópicas?

.¿Me reconozco y valoro a mí mismo o solo existo si soy visto por los demás?

2º paso. Reconoce la reacción de tu cuerpo

Cada vez que respondas una de estas preguntas céntrate en cómo reacciona tu cuerpo, ¿hay alguna parte de tu cuerpo que sientas que se contrae? A veces este ejercicio nos resulta un poco difícil al principio ya que no estamos acostumbrados, repite las respuestas hasta que identifiques ese lugar en tí.

3er paso. Concéntrate en ese punto y reconoce tu respuesta corporal

La simple acción de poner tus manos en ese lugar del cuerpo y reconocer internamente que esa respuesta que te estás dando ya no es válida te dará la oportunidad de dejar de luchar contra ti mismo. Te invito a escoger un objeto que represente esta situación de víctima y la pongas en el suelo a unos tres o cuatro pasos de ti.

4º paso. Encuentra tu propia respuesta

Observando este objeto escribe y repitete una nueva respuesta, que, al oírla, sientas que tu cuerpo se relaje. Es posible que choque con tus pensamientos y creencias, no te preocupes, simplemente empieza a confiar y creer en la respuesta natural de tu cuerpo y tu Ser. Cuando des una nueva respuesta intenta que sea desde el agradecimiento y la integración: Gracias por lo que me estas mostrando, Integro esta nueva respuesta, Ahora puedo entender esta nueva respuesta, etc.

5º paso. Integra

Integra y mantén estas respuestas, con el paso de los días sentirás que tu cuerpo y tus pensamientos reaccionaran de manera más relajada y consciente ante situaciones que antes te estresaban y paralizaban. Da paso a tu Seguridad personal.